Este miércoles inicia la Cuaresma, un período de 40 días en el calendario cristiano que comienza con el Miércoles de Ceniza y culmina en la Semana Santa.
En Latinoamérica, donde predomina la tradición católica, se trata de una de las temporadas religiosas más importantes del año. El ayuno y la abstinencia forman parte central de esta época, lo que tiene un impacto directo en la cocina. La tradición indica evitar el consumo de carne roja, pero existe una excepción notable: el pescado, permitido por su simbolismo dentro del cristianismo, ya sea como signo de los primeros creyentes o en referencia a los discípulos pescadores.
En este artículo hemos seleccionado algunos platos tradicionales que cobran protagonismo durante estas semanas.
El pescado seco de Guatemala
En Guatemala, el pescado seco es uno de los platos más representativos de la Semana Santa.
Antes de cocinarlo, se desala durante varias horas —a veces desde el día anterior— para retirar el exceso de sal. Luego se prepara en una salsa criolla con tomate, cebolla, ajo, pimentón y especias como comino o laurel. Se cocina lentamente hasta que el pescado absorbe los sabores y se sirve con arroz o papas al vapor.
El método de salado y secado permitió durante siglos conservar el pescado sin refrigeración, lo que facilitó su incorporación a las tradiciones cuaresmales.
El sancocho de pescado del Caribe
El sancocho de pescado es la versión marinera de uno de los platos más emblemáticos del Caribe.
Se trata de un caldo espeso y sustancioso que combina pescado fresco con viandas como yuca, malanga, plátano verde y papa, además de ajo, cebolla, ají y cilantro. La preparación comienza con un sofrito que aporta profundidad de sabor. Luego se incorporan las viandas y, finalmente, el pescado, para evitar que se deshaga durante la cocción.
El resultado es un plato completo, nutritivo y muy aromático, ideal para compartir en familia durante la Cuaresma.
Las torrejas en miel de Honduras
En Honduras, las torrejas en miel son uno de los postres más tradicionales de la Cuaresma y la Semana Santa.
Se elaboran con pan blanco o pan de yema, que se remoja en leche o almíbar, se pasa por huevo batido y se fríe hasta dorar. Posteriormente se bañan en una miel espesa preparada con panela, canela y clavo de olor, que les aporta su aroma característico y su color oscuro.
Su origen está ligado a antiguas recetas de aprovechamiento del pan, adaptadas con ingredientes locales, y con el tiempo se convirtieron en un símbolo dulce de la temporada.
Empanadas de vigilia en Argentina
En Argentina, las empanadas de vigilia son una preparación clásica durante la Cuaresma, especialmente los viernes y el Viernes Santo.
A diferencia de las empanadas tradicionales de carne, estas versiones evitan las carnes rojas y se rellenan con atún, merluza o verduras como acelga con salsa blanca. El relleno suele incluir cebolla rehogada, huevo duro picado y aceitunas.
Pueden cocinarse al horno o fritas, según la región y la tradición familiar, manteniendo intacta una de las preparaciones más representativas del país.
Un momento para la familia
La Cuaresma no solo transforma el calendario religioso; también transforma la mesa.
Es una temporada que invita a retomar recetas tradicionales, a cocinar con intención y a mantener vivas costumbres que se transmiten de generación en generación. Estos platos, más que cumplir con una norma alimentaria, representan identidad, memoria y encuentro familiar.













